Mirad, oid, hablad...
Mirad como asoma el viento
por aquel roto descosido
de entre los pliegues
del manto que todo lo oculta.
Escuchad las palabras
que la madera carcomida
por la voracidad del tiempo
nos dice bajo el crujir de los pies.
Contadlo todo, a todas horas,
a los cuatro vientos.
¡proclamadlo! ¡publicadlo!
No debe haber secretos
ni treguas al silencio.
Ved, oid, hablad
y no decapitéis a nadie
que se declare culpable.
(yo mientras me ocuparé
en vuestra defensa.)
sábado, 1 de agosto de 2009
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