lunes, 28 de julio de 2008

La minireconstrucción de un relato

Y fueron felices, aunque sin perdices el resto de sus días, algunos ratos. Tampoco se le puede pedir peras al olmo.
Ella, su esposa, pudo salir después de un largo año, del trauma que entre otras consecuencias le paralizó las piernas. Del juicio por acoso Manolo salió indemne por falta de pruebas, pero tanto él como los conjurados fueron despedidos de la empresa.
Manuel, el jefe del turno de tarde de una fábrica de chocolate en Aranjuez. Un cabeza chorlito, sin mayor maldad que la de cualquier jefe de sección se vio metido hasta el cuello en este suceso tan tragicómico.
Del resto de esta historia inventada, no quiero contar nada.


Quino

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