Mentira
Era un león
que por las esquinas
de vez en cuando de una gran ciudad
lloraba como una flor.
Era como una mesa de billar americano,
una luz que bailaba un vals frenético
sobre la tan tersa piel del candor
Era una palabra omitida que vestía los domingos
tan elegantemente como una nube cien por cien algodón.
Era un corazón desactivado que olía a guante de látex.
Era una calle abarrotada de nadie que sostenía el terror ambiental
Como una música celestial.
Era una mano descalza
Que llovía a mares como lágrimas de cocodrilo.
Era un poema.
Como un bolígrafo desbocado.
Era poema, un poema real como un mundo simulado.
qino
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